Investigación Gastronómica
La Química de la Cocción Lenta
Más allá de la palatabilidad, la cocina moderna exige una comprensión profunda de la estructura molecular de los alimentos. En nuestros laboratorios culinarios en la Calle de Velázquez, hemos demostrado que la cocción al vacío y a temperaturas controladas preserva hasta un 40% más de antioxidantes en vegetales crucíferos en comparación con los métodos tradicionales de ebullición intensa.
Este enfoque científico no busca complicar la cocina, sino simplificar la entrega de salud. Al dominar el control térmico, el chef puede reducir drásticamente el uso de sales añadidas, confiando en que la presión osmótica natural de los jugos del alimento realce el sabor por sí solo. Es lo que llamamos "pureza por precisión".
El Mito de la Sal
La salinidad percibida se puede potenciar mediante el uso de hierbas aromáticas de la Sierra de Guadarrama y la técnica de deshidratación controlada. Esto permite menús bajos en sodio sin sacrificar la satisfacción del comensal.
Sustitución Inteligente
En repostería, el uso de purés de frutas de temporada fermentados permite reducir un 30% la necesidad de azúcares refinados, aportando además una complejidad aromática imposible de obtener mediante el dulce industrial.
La integración de especias del mundo —curry de madras, tandoori artesanal o pimentón de la Vera— no es solo un viaje sensorial. Sus propiedades antiinflamatorias naturales se activan mejor en presencia de lípidos de alta calidad, como nuestro AOVE madrileño, creando platos que no solo alimentan, sino que protegen el sistema cardiovascular.